Relevamiento de Pesca & Náutica
Pesca con mosca en el Litoral
Esquina de buenos DORADOS, aún en condiciones muy adversas...
|
Textos y fotografías por Jorge López Basavilbaso |
El jueves 23 de junio atravesando en auto la provincia de Entre Ríos, rumbo a su vecina, Corrientes, pudimos observar un ocaso rojizo, lo que presagiaba buen tiempo para el día siguiente.
Una parada posterior para reponer combustible, nos marcó una noche fría y la llegada a Esquina, 6 horas después de la partida en Buenos Aires, mostró una noche estrellada mientras conversábamos con Ramón Pérez, propietario de Posada Los Ceibos, donde nos encontramos tras el correspondiente acuerdo.
El acceso está al comienzo de la ciudad, transitando la ruta al llegar a la primer curva a la derecha, ahí tomamos a la izquierda y hasta el fondo la calle Los Ceibos (le faltaba el cartel indicador), esta calle aparece unos metros después de un supermercado grande sobre la izquierda. Llegando al río la última entrada sobre la derecha tiene la indicación y el acceso a nuestro destino.
Evaluamos con Don Ramón las contras que se presentaban, entre ellas la creciente del río y luna llena (después se sumaría la descomposición del tiempo). Estas conspiraban contra las posibilidades de buena pesca. No obstante el guía se mostraba seguro.
Acordamos salir hacia el sur el primer día, pues por entonces se estaban dando dorados de tamaño mayor al habitual que llegaron con la creciente en cantidad menor a lo habitual.
EL VIERNES:
El
tardío
amanecer
permitió
comprobar
que
las
estrellas
brillantes
de
la
noche
habían
dejado
paso
a
nubes
densas.
La
temperatura
había
cambiado
por
otra
bastante
más
cálida.
Una caña Nro 7 de dos tramos y una 8 de cuatro tramos, la primera semi-rápida y la otra extra-rápida, reeles con freno a disco y spools cargados con líneas de distinto tipo de hundimiento, líderes cortos, terminaciones de acero y un surtido amplio de moscas, compusieron el equipo básico para comenzar los intentos.
El mágico momento del tirón y explosión en el agua...
Trajes de agua, waders, grandes bolsas de nailon, una conservadora para bebidas y viandas, completas cajas de pesca, y todos los elementos de seguridad mas los que hacen habitualmente al equipamiento para buen funcionamiento de un equipo náutico, se cargaron en la abierta Weekend 4,90 con un 90 HP que nuestro anfitrión tenía destinada para la salida.

Las moscas que mejor pescaron
En contados minutos de navegación, llegamos a los primeros lugares aptos donde comenzamos los intentos. Uno a proa, otro a popa y el guía al medio acomodando la lancha con precisos toques de motor o con el uso de una pala en algunos casos.
COMENZAMOS LOS INTENTOS:
La primera emoción tardó poco en llegar y se produjo en mi caña, la ubicación del envío a 10 cm. de la costa produjo un movimiento de agua bajo la superficie que fue originado por un pez que no vi y alcanzó a pellizcar la mosca.
Al otro lado del Río Corriente, frente a la desembocadura del arroyo Vega, en los primeros metros de los cursos de agua que navegamos y fuimos probando, se produjo esta situación y hasta llegar al Paraná se fueron repitiendo otras parecidas en las presentaciones realizadas por Jorge Michelini quien más de una vez "se quedó con las ganas". En mi caso, en dicho trayecto no volví a tener pique, quizás por la profundización que permitía el tipo de línea utilizada. Me tuve que conformar con la precisión de los envíos, lo que ciertamente me puso de buen humor.
Atravesamos la laguna Davicino, recorrimos el Ingá y el arroyo Hosco entre otros lugares donde hicimos muchísimos intentos en sitios que, por su conformación, consideramos muy apropiados para la pesca del dorado con mosca.

En cada lanzamiento que permitía depositar la mosca en el lugar lógico donde pudiera encontrarse un dorado, nos preparábamos para un ataque que no se producía o no lo hacía francamente.
Por supuesto se lo atribuimos a la falta de sol, a la creciente y a la luna, entre otros motivos, pero no bajamos los brazos y seguimos casteando hasta que nos encontramos dentro del Paraná, muy manso pero algo oscuro para la modalidad que intentábamos, por lo qué después de unos minutos nos anclamos y dejamos a Ramón intentar la búsqueda de algún grande con carnada, momento que aprovechamos para consumir parte de la vianda.
Detrás de cada lanzamiento, la deriva de la carnada controlada en la distancia, hasta colocarse pegada a la orilla, producía el inmediato ataque de palometas por lo que retomamos los cursos interiores y la modalidad mosca.
Había pasado el mediodía sin conseguir las respuestas esperadas por lo que intensificamos nuestra misión en los múltiples lugares que, con atinado criterio, señalaba nuestro guía.
Seguimos mosqueando casi todo el día y las últimas luces de la tarde nos encontraron pescando con carnada a largas distancias, lo que permitió la captura y devolución de los primeros dorados (ver Otras Variantes)
El ocaso nos encontró descargando la lancha para, en poco rato y después de reconfortantes duchas, hacernos presentes en el comedor donde fuimos cordialmente atendidos por la familia Pérez.
El cansancio y la necesidad de reposición de energías consumidas hicieron que diéramos cuenta de riquísimos platos de fideos con estofado de pollo, vino, gaseosas y postre.
Temprano fuimos a dormir y temprano nos levantamos.
EL DIA SÁBADO:
Llovía mientras desayunábamos. Decidimos buscar aguas arriba, navegamos el Río Corriente, sus bañados y lagunas, arroyos menores con rápidas corrientes por la afluencia de una masa hídrica importante. Adolfo Pérez, sobrino y guía del complejo nos acompañaría junto a Ramón.
PARTE DEL NORTE
Pescamos
el
arroyo
Potrero,
el
arroyo
Del
Medio,
la
laguna
Pacú.
Las
distintas
caídas
de
dicha
laguna
nos
dieron
los
mejores
piques
y
el
pez
más
grande,
premio
para
el
nuevamente
afortunado
Jorge
Michelini
quien
acertó
el
dorado
grande
con
una
mosca
de
su
creación,
imitación
de
una
morena.
Al ingresar al primer arroyo, dejando el Río Corriente, en los primeros metros y en forma casi inmediata se producen el primero y segundo pique en el lugar.
Clavo y aseguro el primero mientras se desprende el de Jorge. Otro ataca su mosca cuando se preparaba para un Roll Cast. Aparece en superficie y se va. Lamenté no tener la cámara lista para fotografiar la cara que puso. Llegué a tiempo para registrar las primeras capturas aprovechando un rato sin lluvia.
Otras fotos que hubiera querido hacer no se pudieron realizar por la gran caída de agua con intermitencias.
Uno de los primeros Dorados
EMOCIONES INTENSAS:
Después de entrar pescando distintos accesos a la laguna, retomamos uno de ellos, en el que habíamos tenido pique y ambos guías, indicaron la posibilidad de alguna pieza grande.
Llegando a su ensanchamiento, donde se suaviza un poco la velocidad del agua, reino del lecho de arena, clavé uno que resultó de normales medidas para mosca y mientras compenetrado en su reducción alcanzaba a entender que algo anormal estaba pasando alrededor de la lancha, presté atención a ello pasando mi caña a Adolfo con el pez semi-dominado para aprestarme a las fotos que serían difíciles pues llovía con menor intensidad, pero igualmente dificultaba la tarea.
Lo anormal fue que en primera instancia una mosca transportada por el otro equipo fue tomada por un dorado que pegó un violento sacudón en la caña, no se consiguió su captura y al recoger la línea completamente para acomodarla y aprestarse a otro envío, al sacarla del agua saltó otro dorado para tomarla y no llegó.
Mientras
Adolfo
trabajaba
mi
pez,
un
nuevo
envío
de
Jorge
fue
capturado
por
otro
de
importantes
dimensiones,
cruzó
de
un
lado
al
opuesto
el
arroyo,
aparentemente
bien
clavado,
y
antes
que pegara
la
vuelta
pude
registrar
la
aureola
que
produjo
cerca
de
la
superficie
a
la
derecha
del
pescador,
luego
encaró
para
el
otro
lado
donde
chapoteó
en
superficie
y
siguió
en
dirección
contraria
a
la
corriente,
sacando
unos
cuantos
metros
pese
a
la
resistencia
controlada
que
opuso
su
eufórico
contrincante.
El registro de la fuerte tensión en su caña en un ángulo que demuestra la distancia entre la pieza y el pescador junto al chapoteo del pequeño en la caña sostenida por el guía demuestran una vez más que pese a condiciones adversas nunca hay que darse por vencido. Teníamos un pez mayor que los habituales. Hasta en los peores momentos, a veces se pueden obtener dobletes. Obviamente el conocimiento y la tenacidad de cada pescador ayudan a la importante labor que puede realizar un buen guía para conseguirlo. No se equivocaron. La suerte me ayudó y en los instantes de esos registros fotográficos la lluvia se detuvo momentáneamente.
OTRAS VARIANTES:
Al término del viernes, anclados, con los equipos convencionales para pesca con carnada, morenas colocadas a gran distancia, donde no se podía llegar con mosca, conseguimos un par de buenos dorados que fotografiamos y devolvimos a su medio.


Don Ramón Pérez y una conquista con carnada
Otro ejemplar obtenido con morena
Antes de ello, a mediodía en el Paraná fueron obtenidas varias palometas, algún bagre y un buen patí.
El sábado, en los lugares donde una parte del grupo intentó desde la costa sin éxito, Adolfo probaba con carnada desde la lancha consiguiendo algún dorado más.


Adolfo Pérez con sus pescas
La última media hora del sábado, ya cerca de la ciudad por la tormenta, mientras Jorge seguía casteando, algo antes de las 15.30 hs., en que de común acuerdo emprendimos el regreso, armé un equipo de spinning e intenté bajo el diluvio conseguir algún ejemplar en dicha modalidad. La lluvia se tornó insoportable y no permitió ninguna captura en ese lapso ni tampoco en la hora anterior a dicho intento. El pampero soplaba con fuerza. Las condiciones climáticas hicieron desaparecer cualquier posibilidad lógica de pesca y los primeros rayos nos obligaron a enfundar todas las cañas de grafito, material conductor de energía eléctrica y que con descargas eléctricas se torna peligroso.
Todos los peces, exceptuando un dorado cobrado con carnada que tragó completamente la morena y el anzuelo, fueron devueltos vivos y en buenas condiciones a su medio. Para ello evitamos el manoseo innecesario utilizando pinzas adecuadas.
Los 100 mm. de agua que se produjeron no pudieron ser controlados totalmente por nuestro equipamiento pese al cuidado y medios que dispusimos y como resultado convertimos la habitación en una toldería donde reinaba la ropa ya mojada y elementos de pesca en similares condiciones.
Los mates de la tarde y el posterior asado sirvieron para amenas charlas con don Ramón, un hombre nacido en la zona, muy conocedor de la gente, su ciudad, el río y sus lugares de pesca.

Un sector del comedor con algunos trofeos y fotos
EL DOMINGO:
Madrugamos para regresar temprano. Pese a tener los elementos para desayunar en la cabaña, cosa que habíamos sugerido pues ese día estaban canceladas las visitas debido al pésimo estado del tiempo, Don Ramón nos recibió en el quincho con mate, café y medialunas. Fue una muestra más de su amabilidad.
Cargamos el auto bajo una molesta llovizna y, ya en la ruta después de despedirnos, ésta nos acompañó turnándose con niebla. Aflojamos un poco el pié del acelerador, aumentamos la prudencia y pusimos algo más de 7 horas para el regreso.
Cabe aclarar que la ruta 6 entre Gualeguay y La Paz, está en constante reparación por tramos, aunque sigue habiendo sectores estropeados, pero con atención se puede transitar sin mayores dificultades. Los Km. a recorrer viajando por ella (aprox. 600) son muy inferiores a otras alternativas.
CONCLUYENDO:
En los últimos años he tenido oportunidad de realizar numerosas salidas en la búsqueda de dorados con mosca en esta zona, varias de ellas fueron notas para distintos medios. He pescado en condiciones del río y climáticas óptimas, buenas, regulares y malas. No recuerdo haber vuelto "zapatero", por ello y la cantidad de buenos y preciosos lugares para efectuar esta pesca es una de las zonas que prefiero.
En esta oportunidad -de condiciones adversas- debo reconocer una vez más las bondades del lugar y recomendar la disposición y conocimiento del río de nuestros guías.
Frente de Posada Los Ceibos
|
Hasta la próxima. - Jorge López Basavilbaso jclopezbasavilbaso@tutopia.com
|
||||||