Santa Rita de Casia Santa Patrona de Esquina

Día Patronal de Santa Rita - 2012

 

 

 

 

 

Teléfono para consultas: 

03777 460372 

Programa de la Fiesta Religiosa

Miercoles 22 de Mayo de 2013

 


-Martes 21 de Mayo 19:40
Las agrupaciones gauchas acercan la imagen de Santa Rita al templo parroquial en el último día de novena.
-00,oo hs: Repique de campanas: Procesión alrededor de la Plaza 25 de Mayo, Misa


 DIA DE SANTA RITA

-Miércoles 22 de mayo
05,00 hs: Misa
06:30 hs: Misa
08:00 hs: Misa
10:00 hs: Misa. Presencia de autoridades locales y municipales.
12:00 hs: Almuerzo Comunitario en Sociedad Sportiva
15:00 hs: Bendición de objetos religiosos, celebración
16:00 hs: Procesión y misa

HOMENAJE MUSICAL A SANTA RITA DE CASIA frente al templo

 

Rita de Casia es la Santa Patrona de nuestra ciudad, la cual era llamada originalmente Santa Rita de la Esquina del Río Corriente, el día 22 de Mayo, día del natalicio de Rita y día de la fundación de nuestra ciudad, conmemoramos su nombre con una festividad religiosa.

 

Rita de Casia 1381-1457

La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.

Nació el 22 de Mayo del año 1381, un año después de la muerte de Santa Catalina de Siena.

La casa natal de Santa Rita está cerca del pueblito de Casia, entre las montañas, a unas 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro de Italia que quizás más santos ha dado a la Iglesia (San Benito, Santa Escolástica, San Francisco, Santa Clara, Santa Ángela, San Gabriel, Santa Clara de Montefalco, S. Valentín y muchísimos más).

Su vida comenzó en tiempo de guerras, terremotos, conquistas y rebeliones. Países invadían a países, ciudades atacaban a ciudades cercanas, vecinos se peleaban con los vecinos, hermano contra hermano. Los problemas del mundo parecían mas grandes que lo que la política y los gobiernos pudieran resolver.

 

Nacida de devotos padres, Antonio Mancini y Amata Ferri a los que se conocía como los "Pacificadores de Jesucristo", pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, solo necesitaban el Santo Nombre de Jesús, su perdón hacia los que lo crucificaron y la paz que trajo al corazón del hombre. Sabían que solo así se pueden apaciguar las almas.

 

Oración

Señor, por la intersección de Santa Rita

ayuda a nuestras familias para encontrar de nuevo el diálogo en las incomprensiones y

el perdón en las ofensas:

haz que todos sepamos aceptar la corrección fraterna y para ser constructores de esperanza.

Sostiene nuestras parejas para que vivan la fidelidad conyugal:

que todas sean abiertas a la vida,

con confianza en Ti fuente de cada vida.

Cuando el dolor golpea a las puertas de nuestras casas haz que no exista espacio para la desesperación más bien, una urgente búsqueda de solidaridad, de ayuda y de consuelo mutuo.

¡Oh Santa Rita! ruega por nuestras familias

que sean pequeñas iglesias entre las murallas domésticas donde también nuestros jóvenes,

como un día tus hijos, puedan comprender que la única ley es el amor, la confianza en Dios la fuente de cada conciliación, la fe y la oración el apoyo en las dificultades.

Tú que has guiado por los caminos del bien tu familia intercede esta gracia para todas nuestras familias:

que en todas y en cada una, exista paz y amor

Amén

Plegaria a Santa Rita

Dios y padre nuestro, hemos venido al templo

para honrar en nuestra novena

a nuestra Patrona Santa Rita de Casia.

Queremos escuchar tu palabra y ponerla en práctica para ser verdaderamente felices;

Queremos imitar el ejemplo de Santa Rita

para honrarte con nuestra vida como ella te honró.

Queremos vivir atentos a tu voluntad y estar siempre dispuestos a cumplir e nuestra vida.

Queremos comprometer nuestra vida para lograr un mundo más justo, más humano y en que los hombres se reconozcan como hermanos.

Queremos que llegue a nosotros tu reino de justicia, de paz y de amor.

AMEN

Santa Rita: nuestra fundadora y patrona

Ruega por nosotros !!

 

Himno a Santa Rita de Casia

¡Gloria, Gloria a Rita de Casia!

A la excelsa y amada patrona

hoy tus hijos te aclaman gloriosa

y circundan tu altar con amor.

¡Gloria, Gloria, Gloria, Gloria 

a la amada de Dios!

Que te llame amorosa en mis cuitas,

que te invoque en las penas constantes,

y que pueda, en el último instante

pronunciando tu nombre morir

y que pueda, en el último instante

pronunciando tu nombre morir-

 

Gracias Belén Camacho por las oraciones

 

 

 

La abejas

Parecía que desde el primer momento de su nacimiento Dios tenía designios especiales para Rita. Según una tradición, desde que era bebé, mientras dormía en una cesta, abejas blancas se agrupaban sobre su boca, depositando en ella la dulce miel sin hacerle daño y sin que la niña llorara para alertar a sus padres. Uno de los campesinos, viendo lo que ocurría trató de dispersar las abejas con su brazo herido. Su brazo se sano inmediatamente.

Después de 200 años de la muerte de Santa Rita, algo extraño ocurrió en el monasterio de Casia. Las abejas blancas surgían de las paredes del monasterio durante Semana Santa de cada año y permanecían hasta la fiesta de Santa Rita, el 22 de Mayo, cuando retornaban a la inactividad hasta la Semana Santa del próximo año. El Papa Urbano VIII, sabiendo lo de las misteriosas abejas pidió que una de ellas le fuera llevada a Roma. Después de un cuidadoso examen, le ató un hilo de seda y la dejó libre. Esta se descubrió mas tarde en su nido en el monasterio de Casia, a 138 kilómetros de distancia. Los huecos en la pared, donde las abejas tradicionalmente permanecen hasta el siguiente año, pueden ser vistos claramente por los peregrinos que llegan hoy al Monasterio.

Matrimonio

Sus padres, sin haber aprendido a leer o escribir, enseñaron a Rita desde niña todo acerca de Jesús, la Virgen María y los más conocidos santos. Rita, al igual que Santa Catalina de Siena nunca fue a la escuela a aprender a escribir o a leer. Santa Catalina le fue dada la gracia de leer milagrosamente por nuestro Señor Jesucristo, para santa Rita su único libro era el Crucifijo.

Ella quería ser religiosa toda su vida, pero sus padres, Antonio y Amata, avanzados ya en edad, escogieron para ella un esposo, Paolo Ferdinando, lo cual no fue una decisión muy sabia. Pero Rita obedeció. Quiso Dios así darnos en ella el ejemplo de una admirable esposa, llena de virtud, aun en las mas difíciles circunstancias.

Después del matrimonio, su esposo demostró ser bebedor, mujeriego y abusador. Rita le fue fiel durante toda su vida de casada. Encontró su fortaleza en Jesucristo, en una vida de oración, sufrimiento y silencio. Tuvieron dos gemelos, los cuales sacaron el temperamento del padre. Rita se preocupó y oró por ellos.

Después de veinte años de matrimonio y oración por parte de Rita, el esposo se convirtió, le pidió perdón y le prometió cambiar su forma de ser. Rita perdona y el deja su antigua vida de pecado y pasaba el tiempo con Rita en los caminos de Dios. Esto no duró mucho, porque mientras su esposo se había reformado, no fue así con sus antiguos amigos y enemigos. Una noche Paolo no fue a la casa. Antes de su conversión esto no hubiera sido extraño, pero en el Paolo reformado esto no era normal. Rita sabía que algo había ocurrido. Al día siguiente, lo encontraron asesinado.

Su pena fue aumentada cuando sus dos hijos, que ya eran mayores, juraron vengar la muerte de su padre. Las súplicas no lograban disuadirlos. Fue entonces que Santa Rita, comprendiendo que mas vale salvar el alma que vivir mucho tiempo, rogó al Señor que salvara las almas de sus dos hijos y que tomara sus vidas antes de que se perdieran para la eternidad por cometer un pecado mortal. El Señor respondió a sus oraciones. Los dos padecieron una enfermedad fatal. Durante el tiempo de enfermedad, la madre les habló dulcemente del amor y el perdón. Antes de morir lograron perdonar a los asesinos de su padre. Rita estuvo convencida de que ellos estaban con su padre en el cielo.

Entra en la Vida Religiosa

Al quedar sola no se deja vencer por la tristeza y el sufrimiento. Santa Rita quiso entrar con las hermanas Agustinas, pero no era fácil lograrlo. No querían una mujer que había estado casada. La muerte violenta de su esposo dejó una sombra de duda. Ella se volvió de nuevo a Jesús en oración. Ocurrió entonces un milagro. Una noche, mientras Rita dormía profundamente, oyó que la llamaban ¡Rita, Rita, Rita! esto ocurrió tres veces, a la tercera vez Rita abrió la puerta y allí estaban San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista del cual ella había sido devota desde muy niña. Ellos le pidieron que los siguieran. Después de correr por las calles de Roccaporena, en el pico del Scoglio, donde Rita siempre iba a orar sintió que la subían en el aire y la empujaban suavemente hacia Casia. Se encontró arriba del Monasterio de Santa María Magdalena en Casia. Entonces cayo en éxtasis. Cuando salió del éxtasis se encontró dentro del Monasterio, ante aquel milagro las monjas Agustinas no pudieron ya negarle entrada. Es admitida y hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años de consagración a Dios.

Más Pruebas

Durante su primer año, Rita fue puesta a prueba no solamente por sus superioras, sino por el mismo Señor. Le fue dado el pasaje de la Escritura del joven rico para que meditara. Ella sentía en su corazón las palabras, ¡Si quieres ser perfecta!

Un día Rita fue puesta a prueba por su Madre Superiora. Como un acto de obediencia, Rita fue ordenada a regar cada día una planta muerta. Rita lo hizo obedientemente y de buena manera. Una mañana la planta se había convertido en una vid floreciente y dio uvas que se usaron para el vino sacramental. Hasta este día sigue dando uvas.

Amor a la Pasión de Cristo

Rita meditaba muchas horas en la Pasión de Cristo, meditaba en los insultos, los rechazos, las ingratitudes que sufrió en su camino al Calvario

Durante la Cuaresma del año 1443 fue a Casia un predicador llamado Santiago de Monte Brandone, quién dio un sermón sobre la Pasión de Nuestro Señor que tocó tanto a Rita que a su retorno al monasterio le pidió fervientemente al Señor ser participe de sus sufrimientos en la Cruz. Recibió las estigmas y las marcas de la Corona de Espinas en su cabeza. A la mayoría de los santos que han recibido este don este don exuden una fragancia celestial. Las llagas de Santa Rita, sin embargo exudaban olor a podrido, por lo que debía alejarse de la gente.

Por 15 años vivió sola, lejos de sus hermanas monjas. El Señor le dio una tregua cuando quiso ir a Roma para el primer Año Santo. Jesús removió la estigma de su cabeza durante el tiempo que duró la peregrinación. Tan pronto como llegó de nuevo a casa la estigma volvió a aparecer y teniéndose que aislar de nuevo.

En su vida tuvo muchas llamadas pero ante todo fue una madre tanto física como espiritualmente. Cuando estaba en el lecho de muerte, le pidió al Señor que le diera una señal para saber que sus hijos estaban en el cielo. A mediados de invierno recibió una rosa del jardín cerca de su casa en Roccaporena. Pidió una segunda señal. Esta vez recibió un higo del jardín de su casa en Roccaporena, al final del invierno.

Los últimos años de su vida fueron de expiación. Una enfermedad grave y dolorosa la tuvo inmóvil sobre su humilde cama de paja durante cuatro años. Ella observó como su cuerpo se consumía con paz y confianza en Dios.

Las Rosas de Santa Rita

Durante la enfermedad, a petición suya, le presentaron algunas rosas que habían brotado de manera prodigiosa en el frío invierno en su huertito de Roccaporena. Ella las aceptó sonriente como don de Dios.

                                       

Muerte de la Santa

Santa Rita recorrió el camino de la perfección, la vía purgativa, la iluminativa y unitiva. Conoció el sufrimiento y en todo creció en caridad y confianza en Dios. El crucifijo es su mejor maestro. Es en almas puras como la de ella que Dios puede hacer portentos sin que por ello se desenfrenen y caigan en el orgullo espiritual. Al morir la celda se ilumina y las campanas tañen solas por el gozo de un alma que entra al cielo.

Su muerte, acaecida en 1457, fue su triunfo. La herida del estigma desapareció y en lugar apareció una mancha roja como un rubí, la cual tenía una deliciosa fragancia. Debía haber sido velada en el convento, pero por la muchedumbre tan grande se necesitó la iglesia. Permaneció allí y la fragancia nunca desapareció. Por eso, nunca la enterraron. El ataúd de madera que tenía originalmente fue reemplazado por uno de cristal y ha estado expuesta para veneración de los fieles desde entonces. Multitudes todavía acuden en peregrinación a honrar a la santa y pedir su intercesión ante su cuerpo que permanece incorrupto. León XIII la canonizó en 1900.

 

 

Patrona de los imposibles y abogada de las causas perdidas

 

Después de muchos años de sacrificios; después de haber llorado y rezado muchísimo, Rita consigue que su esposo se haga bueno. Entonces ella se siente feliz, no tanto porque ya no la insulta ni la pega, sino porque así convertido podrá salvar su alma. Pero esa felicidad le va a durar muy poco, porque apenas llevaba algún tiempo convertido, cuando un día apareció asesinado.

Incierta como estaba de la salvación de su marido, Rita redobla sus penitencias y oraciones, rogando a Dios por su esposo, para que no permitiese que se hubiese condenado. Pero un día se le apareció el Señor y le reveló que su marido se había salvado.

Unos señores muy ricos, de un pueblo cerca de Casia, tuvieron una niña a la que bautizaron con el nombre de Rita. 

Desde su nacimiento rodearon a la niña de doncellas que la vistieron de oro, de seda y de toda clase de lujos y comodidades.

Pero como sus padres eran muy buenos cristianos, tuvieron especial cuidado en educarla en la virtud y enseñarle, sobre todo, el amor de Dios.

Por eso Rita ninguna cosa apreciaba ni nada quería tanto como el Crucifijo, que es el retrato del amor de Dios. 

El oro, la seda y todo el lujo que le ofrecían los consideraba como basura que sólo sirve para manchar el alma y nos apartan de Dios.

Cuando Rita fue mayor, sus padres quisieron casarla, pero ella, puesta de rodillas y con lágrimas en los ojos, dijo a sus padres que no quería casarse, porque había ofrecido todo su amor a Dios y quería continuar amándole sólo a El, entrando de monja en un convento.

Pero como el muchacho que la pretendía era guapo, rico y parecía bueno, los padres de Rita la obligaron a casarse con él.

Los padres de Santa Rita, aunque eran buenos, se equivocaron e hicieron muy mal en obligarla a casarse en contra de su voluntad. Pues más tarde Rita tuvo que sufrir mucho con su marido, ya que sólo quería jugar y divertirse, sin preocuparse nada de su hogar.

Santa Rita tuvo que sufrir mucho con su marido porque era un sinvergüenza y la trataba muy mal. A menudo se burlaba de ella y la pegaba. No obstante, Rita todo lo sufría con paciencia y a los insultos del marido ella respondía con dulzura y con las más delicadas atenciones. 

Rita comprendió que lo que tenía que hacer era callar, sufrir y rezar. Nada alteraba la dulzura infinita de su alma: a los insultos contestaba con amables sonrisas, y a las infidelidades con muestras de un cariño imperturbable. Y de esta forma, con muchos sufrimientos y con mucha dulzura, después de muchos años, logró que su esposo mejorara un poco de carácter.

 

"Dios mío, Tú sabes cuánto quiero a mis hijos, pero prefiero verlos muertos a que sean unos asesinos".

Dios escuchó la oración de la Santa, y sus hijos murieron muy pronto, arrepentidos  de sus propósitos criminales. Rita sufrió mucho, pero dio gracias a Dios porque había escuchado su oración.

Santa Rita tenía dos hijos que querían mucho a su padre: por eso en el momento en que supieron que había sido asesinado, juraron que matarían al asesino. Rita lloró, suplicó e hizo cuanto pudo para que sus hijos se arrepintieran y no llevaran adelante aquel propósito; y viendo que no lo conseguía hizo a Dios esta petición:

Al quedar sola en el mundo, Rita volvió a sentir deseos de consagrarse a Dios en el estado religioso. Con estos deseos se dirigió al convento de las Madres Agustinas de Casia; pero por su condición de viuda no la admitieron.

A Rita ninguna cosa del mundo le llenaba. Era verdad en ella la frase de San Agustín:

"Señor, nos has hecho para Tí, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Tí".

Desde entonces, Rita, en su casa, vive como una monja. Dedicada a la oración y a la penitencia, pasa las horas y los días.

Una noche, mientras oraba, se le aparecieron San Agustín, San Juan Bautista y San Nicolás, y cariñosamente le dijeron: 

"Rita, ven con nosotros al convento de las monjas. Nosotros te introduciremos en él".

Y en un instante Rita se encontró dentro del convento sin saber por dónde había entrado.

Las monjas que la encuentran dentro y vieron el gran milagro, gustosas la admitieron en su compañía, con indecible alegría

La Santa, una vez en el convento, procuró destacarse en la obediencia y en la humildad. Recordando las palabras de Jesucristo, que dijo: 
"No vine a que me sirvan, sino a servir a los demás".

Así Santa Rita se portaba como si fuera sierva de todas.

La superiora, para probar su obediencia, le mandó que regase todos los días un sarmiento seco que había clavado en un rincón del patio. La Santa cumplió todos los días, obediente, el encargo, entre las sonrisas de las demás.

El Señor quiso premiar este gesto de obediencia de la Santa, haciendo que el sarmiento seco, en vez de pudrirse con tanta agua, reverdeciese cubriéndose de hojas y convirtiéndose en un hermoso parral.

El Crucifijo, desde su niñez, fue la devoción preferida de la Santa. Después, ya en el convento, el amor al crucifijo fue creciendo más y más, naciendo en ella un deseo ardiente de poder, de alguna manera, corresponder al amor de aquel gran Amor.

Jesús, desde la Cruz, sufriendo voluntariamente por nosotros, nos demostró la grandeza de su amor. Por eso Santa Rita se alegraba en todas las ocasiones que se le ofrecía la ocasión de poder sufrir algo por amor de Dios.

Tanto era lo que deseaba sufrir por amor de Dios que un día, mientras le pedía al Dios Crucificado que le hiciese participar de sus dolores, se desprendió del Crucifijo una espina y se clavó en la frente de la Santa, produciéndole una llaga que jamás con ninguna medicina se pudo curar.

Santa Rita era muy cariñosa con los pobres y procuraba socorrerlos siempre en todo lo que podía. Se sentía dichosa en poderlos atender dándoles vestidos y alimentos, y cuando había alguna necesidad que no podía atender, sufría más que los mismos pobres de no poderlos ayudar.

Como los alimentos les daba también buenos consejos, hablándoles con inefable dulzura, y preocupándose más aún de sus almas que de sus cuerpos.

Todos la amaban y respetaban porque sabían de verdad que les daba todo lo que tenía.

El año de 1450 el Papa lo declaró año jubilar. Todos los que durante ese año fuesen en peregrinación a Roma ganarían innumerables indulgencias. 
Todas las monjitas, deseosas de ganar indulgencias, querían ir a Roma en peregrinación.

También Santa rita pidió permiso a su superiora para ir a la peregrinación. Pero la superiora le dijo que con esa asquerosa herida de la frente no podía salir de casa. Entonces Santa Rita pidió a Dios que por algún tiempo hiciese desaparecer la herida para poder ir a ganar las indulgencias del jubileo.

Dios oyó los deseos de Santa Rita y la herida desapareció milagrosamente, pero solamente mientras duró la peregrinación. Habiendo regresado a casa la herida volvió a aparecer en su frente.

Una desconocida enfermedad la obligó a guardar cama durante cuatro años, entre indecibles dolores. Pero la Santa Rita se sentía feliz de poder ofrecer aquellos dolores a su Amado el Señor Crucificado.

Cuanto más padecía, más deseaba padecer. Jesús y María, que desde el cielo la estaban viendo sufrir, con tanta alegría y tanto amor, se le aparecen momentos antes de morir, rodeados de ángeles que recogen su alma y entre perfumes de rosas y música celestial se la llevan al cielo.

Allí está ahora gozando de indescriptiblemente felicidad, por los siglos de todos los siglos. Numerosos enfermos que se acercaron a tocar su cuerpo, quedaron repentinamente curados.

Es la abogada de los casos imposibles, porque "para Dios todas las cosas son posibles" y se complace en conceder, por mediación de Santa rita, muchas cosas que humanamente hablando no serían posibles.

 

               

 

 

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